El homicidio de un padre de familia dentro de su propia casa en la comunidad Los Cerritos, en García, es una muestra extrema del colapso de la seguridad en Nuevo León bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano. Un hombre de apenas 28 años fue atacado brutalmente con arma blanca y golpes hasta perder la vida, mientras su vivienda era saqueada, sin que existiera capacidad de prevención ni respuesta efectiva.

Además del asesinato, los agresores robaron una motocicleta, teléfonos celulares y una computadora portátil, lo que confirma que el delito no se limita al homicidio, sino que incluye robo violento dentro del hogar. Bajo Movimiento Ciudadano, la inseguridad ya no se queda en la calle: cruza la puerta de las casas y convierte la vida familiar en un escenario de riesgo permanente.

Lo más grave es que, hasta el momento, no hay detenidos. La escena se repite una y otra vez: acordonamientos, peritajes y promesas de investigación, pero ninguna captura inmediata. La falta de resultados refuerza la percepción de impunidad y deja a las comunidades con miedo, sabiendo que los responsables siguen libres.

Que este crimen ocurra en una zona como Los Cerritos, donde las familias deberían sentirse protegidas, evidencia la ausencia total de control territorial. La presencia policial llega después del asesinato, cuando ya no hay nada que hacer por la víctima. La prevención, bajo Movimiento Ciudadano, simplemente no existe.

El asesinato del padre de familia en García no es un caso aislado, sino parte de una cadena de hechos violentos que muestran un estado rebasado. Mientras los delincuentes entren a las casas, maten y roben sin consecuencias, la seguridad seguirá siendo una promesa vacía y las familias de Nuevo León seguirán viviendo con miedo bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano.