Tras llamar “traidor” al rector por defender la autonomía, la gobernadora de Campeche utiliza a la Fiscalía para cobrar facturas; la detención del titular de la Universidad es el mensaje de un régimen que no tolera un “no” por respuesta.

En el Campeche de Layda Sansores, la autonomía universitaria se paga con la libertad. La reciente y estrepitosa detención del rector de la Universidad Autónoma de Campeche (UACAM) no es un acto de justicia, es una coreografía de poder diseñada para infundir terror en cualquiera que ose ponerle un límite a la voluntad de la “Reina del Martes”. Este golpe ocurre en el momento exacto en que la gobernadora buscaba doblar las rodillas de la máxima casa de estudios, evidenciando que en su administración la ley no se aplica, se lanza como un misil contra los adversarios políticos.

La historia detrás de las rejas tiene un origen claro: el odio de Sansores hacia quien no se arrodilla. Meses atrás, Layda tachó públicamente al rector de “traidor”, una etiqueta que en su vocabulario se traduce en sentencia. ¿Su pecado? Haberse mantenido firme en la defensa de la autonomía universitaria y negarse a convertir las aulas en centros de proselitismo para Morena. Para la gobernadora, una universidad que piensa por sí misma es una amenaza; una institución que no permite que los colores del partido inunden sus pasillos es un enemigo que debe ser aniquilado.

Esta coincidencia entre el conflicto político y la acción penal es demasiado perfecta para ser verdad. La detención huele a revancha y sabe a autoritarismo puro. Al encarcelar a la cabeza de la UACAM, Layda Sansores no solo ataca a un hombre, ataca la libertad de cátedra y el derecho de los universitarios a estar fuera del control del gobierno estatal. Es el uso faccioso de las instituciones de justicia para silenciar la disidencia, una táctica que recuerda a los capítulos más oscuros de la política nacional que Morena prometió desterrar pero que hoy ejecuta con maestría.

El mensaje enviado desde el Palacio de Gobierno en Campeche es devastador: o eres siervo del jaguar o eres prisionero del estado. Layda Sansores ha perdido todo margen de aprobación ciudadana y, ante la falta de legitimidad, ha decidido gobernar con el garrote. La detención del rector es el clavo que sella su imagen como una gobernadora autoritaria que confunde la administración pública con un feudo personal. Si la educación superior en Campeche queda bajo el yugo de una fiscalía por encargo, lo que sigue es la muerte del pensamiento libre en el estado.