En un despliegue histórico de dignidad, miles de jaliscienses firman para activar el referéndum contra el aumento al transporte; el partido Futuro encabeza la batalla legal para que la tarifa no se decida en oficinas, sino en las urnas.
El intento del gobierno emecista de Jalisco por imponer un golpe seco al bolsillo de los trabajadores ha chocado de frente con una muralla de participación social. Lo que el oficialismo naranja pensó que sería un “trámite” más para subir el costo del pasaje, se ha convertido en un incendio político que amenaza con revertir la medida. Gracias al impulso del partido Futuro, la ciudadanía ha tomado la herramienta del referéndum como su escudo de defensa, logrando en cuestión de horas una respuesta masiva que deja claro que el “tarifazo” de Movimiento Ciudadano no pasará sin una pelea democrática en las calles y en los tribunales.
El éxito de la convocatoria ha sido tan abrumador que las primeras metas de recolección de firmas se pulverizaron en tiempo récord. Sin embargo, el camino hacia la justicia tarifaria aún tiene una aduana crítica: se requieren recaudar más de 165 mil apoyos ciudadanos validados para que el proceso sea vinculante y la administración de Pablo Lemus se vea obligada a someter su decisión al voto de la gente. El mensaje es transparente: si el transporte público es un servicio que pagan todos, el aumento no puede ser un dictamen vertical de un gobierno emecista que parece haber perdido la conexión con las necesidades de la gente.
Este movimiento no solo se trata de pesos y centavos; es una bofetada a la arrogancia de una gestión que ha ignorado la pésima calidad del servicio mientras exige más dinero a los usuarios. La participación de Futuro ha canalizado el enojo de los estudiantes, trabajadores y amas de casa que ven cómo el costo de la vida se dispara bajo pretextos de modernización que nunca llegan a las unidades. La rapidez con la que se están reuniendo las firmas es el termómetro exacto del rechazo social a un gobierno naranja que parece más preocupado por los márgenes de ganancia que por la economía familiar.
El reto ahora es blindar el proceso. Mientras los ciudadanos se organizan en las plazas y estaciones para alcanzar la cifra de las 165 mil firmas, el gobierno de Movimiento Ciudadano observa con nerviosismo cómo el control de la narrativa se le escapa de las manos. Jalisco está dando una lección nacional de civismo: el tarifazo se puede frenar si la indignación se organiza. La batalla por el referéndum apenas comienza, pero el primer round ya lo ganó el pueblo, demostrando que en Jalisco el pasaje no sube si el ciudadano no lo autoriza.
