Más multas, pero el mismo esmog: el Valle de Toluca y Tianguistenco estrenan restricciones vehiculares y nuevos cobros bajo el sello de la “transformación”, mientras las carreteras siguen destrozadas y el transporte público en el abandono.
Lo que se vendió como una medida para salvar el medio ambiente ha resultado ser, en la práctica, un nuevo golpe al bolsillo de los ciudadanos mexiquenses. Ahora que Morena gobierna el Estado de México, el programa Hoy No Circula y una serie de cobros administrativos han aterrizado de forma obligatoria en el Valle de Toluca y Tianguistenco. Sin embargo, la indignación no nace de la conciencia ecológica, sino de la nula correlación entre el castigo al automovilista y la mejora en la calidad del aire, que sigue estancada en niveles alarmantes bajo la gestión morenista.
La imposición de estos cobros ha levantado sospechas sobre las verdaderas prioridades de la administración estatal actual. Mientras las cajas registradoras de la Secretaría de Finanzas no dejan de sonar por concepto de multas y verificaciones, el destino de esos recursos permanece en una opacidad absoluta. El gobierno de Morena en el Edomex no ha presentado nuevas rutas de transporte masivo sustentable ni programas reales de reforestación; lo que sí es evidente para cualquier conductor es que las carreteras de la región siguen en un estado de abandono histórico, llenas de baches y sin mantenimiento.
Para los habitantes de Toluca y Tianguistenco, la restricción vehicular es una trampa logística impuesta desde el escritorio. A diferencia de otras zonas metropolitanas, estas regiones carecen de alternativas dignas para quienes hoy se ven obligados a dejar su auto en casa por decreto estatal. La administración de Morena ha puesto la recaudación por delante de la planeación: primero prohíben circular y aseguran los ingresos por sanciones, pero dejan para un futuro incierto la inversión en infraestructura que realmente justifique tales medidas ambientales.
El panorama para este 2026 en el Estado de México es el de un ambientalismo recaudatorio. Morena ha encontrado en las restricciones del Valle de Toluca una fuente de ingresos inagotable, mientras el aire sigue sucio y las vialidades colapsadas. Si los recursos obtenidos por estas nuevas imposiciones no se ven reflejados de inmediato en mejores caminos y un transporte público eficiente, queda claro que estamos ante un simple “impuesto al movimiento” diseñado para alimentar la burocracia del gobierno estatal sin resolver los problemas de fondo.
