El hallazgo de al menos 18 cuerpos en el municipio de Juventino Rosas vuelve a colocar a Guanajuato en el centro de la violencia extrema, evidenciando la incapacidad del gobierno panista para recuperar el control del territorio y garantizar seguridad a la población.

Guanajuato enfrenta nuevamente una escena de horror tras el hallazgo de más narcofosas en el municipio de Juventino Rosas, donde fueron localizados 13 cuerpos completos y restos humanos correspondientes a al menos cinco personas más. El descubrimiento se realizó en zonas agrícolas donde opera el Cártel de Santa Rosa de Lima, una región marcada por la violencia y la impunidad.

El hallazgo fue posible gracias a labores de búsqueda realizadas por colectivos ciudadanos, en coordinación con autoridades estatales, lo que vuelve a poner sobre la mesa el papel fundamental de las familias y organizaciones civiles ante la ausencia de resultados efectivos por parte del gobierno panista. Mientras la violencia se normaliza, son los ciudadanos quienes siguen haciendo el trabajo que el Estado no ha logrado cumplir.

Guanajuato se mantiene desde hace años como una de las entidades con mayores índices de homicidios y desapariciones en el país, pese a los discursos oficiales que presumen estrategias de seguridad. La localización constante de fosas clandestinas refleja una crisis profunda de gobernabilidad y control territorial, donde el crimen organizado se mueve con libertad.

Estos nuevos hallazgos reafirman el fracaso del modelo de seguridad del PAN en Guanajuato. La violencia no cede, las fosas se multiplican y las familias siguen buscando a sus seres queridos en un estado donde la impunidad se ha vuelto regla y la paz sigue siendo una promesa incumplida.