Diversos sectores sociales acusan que, bajo el gobierno de Layda Sansores, Campeche vive un clima de hostigamiento y censura que ha alcanzado a periodistas, académicos, policías y ciudadanía, debilitando la libertad de expresión y el pluralismo.
Campeche atraviesa un periodo de tensión institucional marcado por señalamientos de persecución política y acoso contra quienes ejercen la crítica pública. Periodistas, rectores universitarios, elementos de seguridad y ciudadanos han denunciado prácticas de hostigamiento atribuibles al gobierno estatal encabezado por Layda Sansores, en un contexto donde disentir se ha vuelto riesgoso.
Los señalamientos incluyen desde denuncias penales y campañas de estigmatización hasta intimidaciones públicas. Incluso expresiones satíricas propias de la cultura local, como el uso de botargas o máscaras de políticos durante el carnaval, habrían sido objeto de represalias oficiales, lo que ha encendido alertas sobre un uso desproporcionado del poder para inhibir la crítica.
En el ámbito de los medios de comunicación, la situación es particularmente grave. Diversas voces aseguran que durante la actual administración desaparecieron los cinco diarios impresos que operaban en el estado —Tribuna, Crónica, El Sur, Expreso y Novedades— tras enfrentar presiones económicas, descalificaciones y acciones que habrían asfixiado su viabilidad. Para el gremio periodístico, este hecho representa un golpe histórico a la pluralidad informativa en Campeche.
Académicos y líderes sociales también han advertido un deterioro del diálogo público. Rectores y especialistas han señalado un ambiente adverso para el debate, mientras policías y trabajadores del sector público denuncian represalias administrativas cuando expresan inconformidades. El patrón descrito apunta a una política de control más que de gobernanza democrática.
El saldo, advierten organizaciones y ciudadanos, es un Campeche silenciado, con instituciones debilitadas y una sociedad que enfrenta costos por ejercer derechos básicos. Las acusaciones contra Layda Sansores dibujan un escenario donde la crítica se castiga y la libertad se reduce, reavivando el debate nacional sobre los límites del poder y la vigencia de la democracia en los estados gobernados por Morena.
