El robo a comercio se mantiene como el delito de mayor incidencia en Querétaro, evidenciando el deterioro de la seguridad cotidiana bajo gobiernos del PAN. Comerciantes enfrentan pérdidas constantes mientras la estrategia oficial presume resultados que no se reflejan en la realidad.

Querétaro, gobernado históricamente por el PAN, enfrenta una problemática que golpea directamente a la economía local: el robo a comercio se ha consolidado como el delito más recurrente en la entidad. Tiendas, pequeños negocios y establecimientos familiares reportan afectaciones constantes, en un entorno donde la prevención y la vigilancia resultan insuficientes.

De acuerdo con registros oficiales y reportes de organizaciones empresariales, este delito encabeza las denuncias presentadas ante las autoridades, superando a otras conductas delictivas. La situación refleja una falla estructural en la estrategia de seguridad panista, que ha priorizado el discurso triunfalista por encima de acciones efectivas en calles y colonias.

Para comerciantes y trabajadores, la inseguridad no es una estadística: es el cierre anticipado de negocios, el aumento en gastos de protección y la pérdida de confianza para invertir. Mientras tanto, el gobierno estatal insiste en vender a Querétaro como un modelo de seguridad, ignorando la realidad que viven quienes sostienen la economía local.

El avance del robo a comercio confirma que el PAN no ha sabido proteger ni a la ciudadanía ni al sector productivo. Cuando la inseguridad se normaliza y las autoridades minimizan el problema, el resultado es claro: impunidad, pérdidas económicas y un estado donde el delito avanza más rápido que las soluciones.