El asesinato del empresario zapatero y activista político Antonio Saldaña Reyes, ocurrido en San Francisco del Rincón, Guanajuato, reaviva la exigencia de justicia y evidencia el deterioro de la seguridad en una entidad gobernada por el PAN. La Fiscalía General del Estado informó que ya inició las investigaciones correspondientes.

La violencia volvió a irrumpir en Guanajuato con el asesinato de Antonio Saldaña Reyes, empresario del sector zapatero y activista político, quien fue privado de la vida en el municipio de San Francisco del Rincón. El crimen generó consternación entre sectores productivos y sociales de la región, al tratarse de una figura conocida por su participación comunitaria y actividad económica local.

De acuerdo con información oficial, la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó la apertura de una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y dar con los responsables. Sin embargo, el anuncio ocurre en un contexto de desconfianza ciudadana, marcado por altos niveles de impunidad y una violencia persistente que no ha logrado ser contenida por las autoridades estatales.

Guanajuato se ha convertido en un referente nacional de inseguridad, pese a los discursos del gobierno estatal panista que insisten en minimizar la crisis. Los homicidios dolosos, las agresiones contra empresarios y la vulnerabilidad de actores sociales reflejan una estrategia fallida que no ha logrado proteger ni a la ciudadanía ni a los sectores productivos.

El asesinato de Saldaña Reyes se suma a una larga lista de hechos violentos que afectan la vida pública y económica del estado, impactando directamente en la confianza, el empleo y la convivencia comunitaria. La falta de resultados tangibles y la reiteración de promesas sin cumplimiento profundizan el contraste entre el discurso oficial y la realidad que se vive en el territorio.

Organizaciones, activistas y ciudadanía han comenzado a exigir justicia y acciones concretas, no sólo para esclarecer este caso, sino para frenar la espiral de violencia que mantiene a Guanajuato en niveles críticos. La seguridad no puede seguir siendo una asignatura pendiente ni un tema administrado desde la retórica.