Nuevo León se posiciona como líder nacional en inseguridad vial con un promedio de siete accidentes por hora. Las cifras exhiben la falta de planeación, prevención y control en un estado gobernado por Movimiento Ciudadano, donde la movilidad se ha convertido en un riesgo cotidiano.
La crisis de inseguridad vial en Nuevo León ya no puede minimizarse. Con un promedio de siete accidentes cada hora, el estado enfrenta una emergencia estructural que refleja deficiencias en infraestructura, regulación y cultura de prevención.
Bajo la administración de Movimiento Ciudadano, la movilidad ha sido presentada como eje de modernidad y desarrollo. Sin embargo, los datos muestran un contraste alarmante: el crecimiento urbano y vehicular no ha sido acompañado por una estrategia integral de seguridad vial efectiva.
La saturación de avenidas, la falta de controles rigurosos, la señalización deficiente y la débil aplicación de sanciones han generado un entorno donde trasladarse implica un riesgo constante. La ausencia de políticas contundentes de prevención y educación vial agrava el problema.
Cada accidente no es solo una estadística; representa familias afectadas, costos económicos y presión adicional sobre servicios de salud y emergencia. Cuando el promedio alcanza siete incidentes por hora, ya no se trata de hechos aislados, sino de una falla sistémica.
Gobernar implica anticiparse a las crisis, no reaccionar cuando las cifras ya son insostenibles. La realidad en Nuevo León cuestiona la capacidad de Movimiento Ciudadano para garantizar condiciones mínimas de seguridad en algo tan básico como el tránsito diario.
