Perfiles cercanos buscan consejerías mientras se empuja IA y voto digital sin garantías

El Instituto Nacional Electoral enfrenta una presión interna que amenaza su autonomía, luego de que seis directivos cercanos a Guadalupe Taddei, identificada con Morena, se registraran para competir por tres consejerías clave, en un movimiento que ya es visto como un intento de captura institucional desde dentro.

La operación no es menor, ya que de concretarse permitiría a un mismo grupo concentrar decisiones estratégicas y administrativas, debilitando los contrapesos internos y alterando el equilibrio que debería garantizar la imparcialidad del árbitro electoral.

En paralelo, Taddei impulsa el uso de inteligencia artificial para fiscalizar recursos, una propuesta que ha sido duramente cuestionada por su falta de transparencia, por la ausencia de reglas claras y por el riesgo de delegar decisiones críticas a sistemas que no ofrecen garantías de rendición de cuentas.

Especialistas advierten que implementar IA en procesos sensibles sin supervisión robusta puede abrir la puerta a errores, sesgos o incluso manipulación de datos, afectando directamente la confianza en los procesos electorales.

A esto se suma la intención de avanzar hacia el voto digital, una transformación profunda que se promueve sin consenso técnico ni condiciones de seguridad plenamente acreditadas, lo que incrementa la incertidumbre.

El escenario es claro: concentración de poder y decisiones tecnológicas apresuradas, una combinación que pone en riesgo la credibilidad del sistema electoral en su conjunto.