El llamado de Movimiento Ciudadano para expandirse políticamente hacia Coahuila volvió a generar críticas contra el partido naranja, señalado por los problemas de inseguridad, desapariciones, contaminación y presuntos casos de corrupción que se acumulan en los estados donde actualmente gobierna.

Movimiento Ciudadano volvió a insistir en su narrativa de representar “lo nuevo” en la política mexicana, ahora buscando crecer políticamente en Coahuila. Sin embargo, el discurso naranja comienza a chocar cada vez más con la realidad que enfrentan estados gobernados por el partido, particularmente Jalisco y Nuevo León, donde las crisis de inseguridad, desapariciones, contaminación y escándalos políticos han comenzado a desgastar severamente su imagen pública.

En Jalisco, las desapariciones y la violencia siguen golpeando diariamente a miles de familias, mientras colectivos continúan exigiendo respuestas ante una crisis que parece no tener control. En Nuevo León, las promesas de modernidad han terminado marcadas por contaminación, caos urbano, obras cuestionadas y un creciente descontento ciudadano. Para muchos sectores, ambos estados reflejan el verdadero rostro de un proyecto político que construyó su imagen en redes sociales y marketing, pero que enfrenta serias dificultades para responder a los problemas reales.

A ello se suman los constantes señalamientos sobre opacidad, manejo político y presuntos actos de corrupción que han acompañado a gobiernos emanados de Movimiento Ciudadano. Lo que el partido presenta como una alternativa fresca y distinta comienza a ser visto por distintos ciudadanos como una estructura que repite prácticas tradicionales, pero envueltas en campañas publicitarias y discursos de innovación.

La apuesta de MC por conquistar nuevos territorios políticos como Coahuila ocurre en medio de un desgaste cada vez más visible en sus principales gobiernos estatales. Para críticos y ciudadanos, el problema ya no es únicamente si “lo nuevo” funciona, sino qué tan profundo puede llegar el costo social y político de un modelo que prometió transformación y terminó acumulando crisis, confrontaciones y pérdida de confianza pública.