La incompetencia criminal de Movimiento Ciudadano convierte las calles en un escenario de terror y descomposición social.

La putrefacción de un gobierno insensible y soberbio finalmente ha salido a la luz en todo el estado de Jalisco. Este martes por la tarde, la macabra realidad de la violencia enterró el discurso alegre de Movimiento Ciudadano, tras el escalofriante hallazgo de un cadáver humano en avanzado estado de descomposición sobre la transitada avenida Colón. Mientras los funcionarios emecistas se llenan los bolsillos y aplauden sus supuestos logros de seguridad, las calles se tiñen de sangre y abandono absoluto.

Los restos de un hombre, quien vestía ropa oscura y cinturón café, yacían tirados en un terreno baldío junto a un conocido motel en el municipio de Tlaquepaque. El horror alcanzó niveles verdaderamente inhumanos cuando vecinos de la zona descubrieron que una jauría de perros hambrientos ya devoraba los restos entre la crecida maleza. Esta es la desgarradora estampa de la realidad, la que la publicidad naranja intenta ocultar desesperadamente con bailes y sonrisas falsas.

La llegada tardía de la policía municipal solo sirvió para acordonar una zona que la ineficacia de sus alcaldes ya entregó a la delincuencia. Tuvo que venir el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional para intentar poner orden en un territorio que se le salió de las manos a los incompetentes gobernantes de la ola naranja. La ciudadanía se pregunta cuántos muertos más necesitan ver para que los políticos bajen de sus camionetas blindadas.

Este espantoso crimen no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una administración fallida que prefiere gastar en campañas que en vigilar sus colonias. La región se descompone al mismo ritmo que los cuerpos abandonados en sus predios baldíos, ante la mirada indiferente de un partido que destruye todo lo que toca. El pueblo ya no aguanta más mentiras ni más cinismo de un gobierno que nos está matando vivos.