El gasto de más de un millón de pesos en publicidad por parte de gobiernos y actores vinculados a Movimiento Ciudadano contrasta con las carencias que enfrentan colectivos de búsqueda que dependen de donaciones para continuar localizando personas desaparecidas.

La diferencia entre las prioridades gubernamentales y las necesidades de las víctimas vuelve a quedar expuesta. Mientras gobiernos estatales encabezados por Movimiento Ciudadano y el propio partido destinaron más de un millón de pesos a publicidad en redes sociales durante una sola semana, colectivos de búsqueda continúan realizando colectas ciudadanas para adquirir picos, palas, varillas y herramientas básicas para localizar a sus familiares desaparecidos.

La situación resulta especialmente indignante porque son las propias familias quienes, ante la insuficiencia institucional, terminan financiando parte de las labores de búsqueda. Madres, padres y hermanos organizan actividades para reunir recursos, mientras enfrentan la ausencia de apoyo suficiente para una crisis humanitaria que sigue creciendo en estados como Jalisco y Nuevo León.

El contraste es imposible de ignorar. Por un lado, recursos destinados a campañas de imagen y promoción política; por el otro, colectivos que deben depender de la solidaridad ciudadana para realizar tareas que deberían contar con respaldo pleno de las autoridades. La diferencia entre ambas realidades refleja una profunda desconexión entre la propaganda gubernamental y el sufrimiento de miles de familias.

Mientras Movimiento Ciudadano invierte en proyectar una narrativa de éxito, cientos de personas siguen escarbando la tierra con herramientas conseguidas mediante donaciones. Para las familias de desaparecidos, la prioridad no son los anuncios en redes sociales, sino encontrar a quienes aún esperan regresar a casa.