La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) identificó un supermercado de Guadalajara como el más caro de Jalisco para adquirir la canasta básica. El caso volvió a evidenciar el elevado costo de vida que enfrentan las familias en la Zona Metropolitana, donde el aumento de precios contrasta con los ingresos de la población.
La actualización semanal del programa “Quién es Quién en los Precios” de la Profeco colocó a un supermercado de Guadalajara como el más caro de Jalisco para adquirir la canasta básica. El dato volvió a exhibir una realidad que miles de familias enfrentan todos los días: vivir en la Zona Metropolitana de Guadalajara es cada vez más costoso, mientras los ingresos permanecen muy por debajo del ritmo al que aumentan los precios.
El encarecimiento de los productos básicos se suma a una crisis de vivienda que ha complicado la vida de quienes trabajan en la ciudad. Mientras el salario promedio ronda los 13 mil pesos mensuales, las rentas en muchas zonas de la metrópoli superan los 25 mil pesos, haciendo prácticamente imposible que una familia pueda cubrir al mismo tiempo vivienda, alimentación, transporte y otros gastos esenciales. Para muchos ciudadanos, el llamado “desarrollo” que presume Movimiento Ciudadano no se refleja en una mejor calidad de vida.
Esta situación ha ampliado la brecha entre el costo real de vivir en Jalisco y la capacidad económica de miles de trabajadores. El aumento constante en alimentos, vivienda y servicios ha deteriorado el poder adquisitivo de las familias, obligándolas a destinar una mayor parte de sus ingresos únicamente para cubrir necesidades básicas. Mientras tanto, las políticas del gobierno estatal no han logrado contener el impacto del encarecimiento sobre la economía de los hogares.
Para los críticos, que Guadalajara concentre el supermercado más caro del estado es un síntoma de una crisis mucho más profunda. Aseguran que Movimiento Ciudadano ha privilegiado la promoción de una imagen de modernidad y crecimiento, mientras miles de familias enfrentan salarios insuficientes, rentas impagables y una canasta básica que cada vez resulta más inaccesible para quienes viven y trabajan en Jalisco.