
La Paz, BCS.– El esplendor turístico de Baja California Sur contrasta dramáticamente con la profunda crisis institucional que enfrenta el estado. La administración del gobierno de MORENA acumula severas fallas en coordinación, priorización y respuesta ante los problemas más urgentes, lo que ha puesto en riesgo la seguridad, la economía y el medio ambiente de los sudcalifornianos.
Una reciente encuesta de CRIPESO revela la desconfianza ciudadana: apenas el 26.9 % respalda al mandatario estatal, mientras que un 69.7 % desaprueba su gestión y casi la mitad considera que su gobierno es peor que el anterior. La inseguridad se ha disparado en tan solo seis meses: en La Paz creció 9 puntos porcentuales y en Los Cabos más de 11, de acuerdo con datos del INEGI. El fenómeno conocido como “efecto cucaracha”, con grupos criminales desplazándose hacia el estado, ha provocado enfrentamientos, narcomantas y un alarmante incremento de homicidios dolosos, que se duplicaron de 34 a 69 en apenas tres meses.
La corrupción se percibe como otra herida abierta. Más de la mitad de los habitantes (54 %) considera que las prácticas ilícitas han aumentado dentro del gobierno estatal, mientras las desapariciones mantienen cifras escalofriantes: 107 casos documentados y más de un centenar de cuerpos encontrados en fosas clandestinas desde 2021, según el colectivo Búsqueda x La Paz.
La economía local tampoco escapa a la crisis. Casi la mitad de la población (45.5 %) asegura que su situación económica ha empeorado, presionada por el encarecimiento de servicios básicos y combustibles. Aunque los ciudadanos demandan obras públicas como prioridad, perciben que los proyectos estatales son insuficientes y carecen de dirección estratégica.
El turismo, orgullo del estado, se ha convertido en un riesgo ambiental. Organizaciones como BCSicletos alertan que los megacruceros que arriban a La Paz emiten contaminantes equivalentes a 30 mil automóviles y aumentan la presión sobre el agua y la biodiversidad. La falta de facultades legales para declarar contingencias ambientales deja a la entidad desprotegida frente a estos episodios. Baja California Sur, paradójicamente, vive entre la postal de un paraíso turístico y una realidad de abandono institucional, social y ecológico que amenaza su estabilidad y futuro bajo la sombra de Morena.