De la coordinación del Senado al expediente criminal: Adán Augusto López es señalado en una investigación de Houston como el cerebro detrás de sobornos millonarios y contratos amañados en Pemex; el “operador” de la 4T ahora es uno de los personajes más buscados por la justicia estadounidense.

La salida de Adán Augusto López de la vida pública legislativa cobra un matiz mucho más oscuro que la simple “indolencia”: el excoordinador de Morena está en la mira de la justicia de Estados Unidos. Según expedientes radicados en Houston, López es identificado como el operador principal de una sofisticada red de corrupción que desvió recursos públicos de Petróleos Mexicanos (Pemex) mediante la asignación de contratos irregulares. No se trata de una simple omisión, sino de un esquema criminal donde el Estado fue puesto al servicio de intereses privados a cambio de sobornos que ascienden a millones de pesos.

El expediente judicial no solo apunta al exsecretario de Gobernación, sino que detalla la estructura operativa de esta organización. Un nombre clave que aparece junto al de Adán Augusto es el de Nicolás Bellizia, identificado directamente como su mano derecha y pieza fundamental en la ejecución de estos acuerdos ilícitos. Juntos, habrían facilitado el acceso de empresarios a contratos estratégicos de la paraestatal, institucionalizando el “diezmo” millonario como requisito para operar en el sector energético de la 4T.

Esta investigación internacional pone en evidencia la verdadera razón por la cual figuras de Morena buscan desesperadamente el refugio del “trabajo territorial” o el blindaje político: el miedo a la justicia transfronteriza. Mientras en México el oficialismo intenta limpiar la imagen de sus operadores, en Estados Unidos el nombre de Adán Augusto López ya encabeza la lista de los personajes más buscados por su participación en esquemas de lavado de dinero y corrupción corporativa que han desangrado las finanzas de la nación.

La caída de Adán Augusto representa el derrumbe de la narrativa de “honestidad valiente”. El hombre de confianza del proyecto morenista ha resultado ser, presuntamente, el arquitecto de un saqueo que trasciende fronteras. La justicia de Houston parece tener más claro el rastro del dinero que las instituciones mexicanas, dejando al descubierto que en la 4T, el poder no se ejerce para transformar, sino para facturar sobornos a costa de la mayor empresa del pueblo mexicano.