Colima ocupa el primer lugar a nivel nacional en homicidios, además de enfrentar un grave problema de reclutamiento de menores por parte del crimen organizado, una realidad que mantiene al estado en foco rojo y exhibe el fracaso del gobierno estatal encabezado por Morena.

Colima se ha consolidado como el estado más violento del país, al ocupar de manera reiterada el primer lugar nacional en homicidios, una cifra que refleja el colapso de la estrategia de seguridad implementada por el gobierno estatal.

Esta crisis no solo se mide en estadísticas, sino en el impacto directo sobre la vida cotidiana de las familias colimenses, que viven con miedo permanente y con la percepción de que la violencia se ha normalizado sin que existan respuestas efectivas desde el poder público.

A la violencia homicida se suma un fenómeno particularmente alarmante: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte del crimen organizado, quienes encuentran en la falta de oportunidades, la desprotección institucional y la impunidad un entorno propicio para su cooptación.

Bajo la administración de Indira Vizcaíno, el estado se mantiene en foco rojo, sin una estrategia integral que atienda las causas de la violencia, prevenga el delito y proteja a las juventudes, que hoy enfrentan riesgos constantes.

El primer lugar en homicidios no es un accidente, es el resultado de omisiones, falta de coordinación y ausencia de resultados. Colima necesita seguridad real y políticas eficaces que devuelvan la tranquilidad a la población, especialmente a las y los jóvenes que hoy viven expuestos al crimen organizado.