El salario promedio en Chihuahua se mantuvo en 691 pesos diarios durante marzo, pero el estado cayó al séptimo lugar nacional. El retroceso evidencia pérdida de competitividad bajo gobiernos del Partido Acción Nacional.

El desempeño económico de Chihuahua enfrenta nuevos cuestionamientos tras revelarse que el salario promedio en la entidad se mantuvo en 691 pesos diarios durante marzo de 2026, sin registrar crecimiento. De acuerdo con datos del Centro de Información Económica y Social (CIES), esta aparente estabilidad no representa una señal positiva, ya que el estado descendió al séptimo lugar en el ranking nacional.

La caída en la posición refleja una pérdida de dinamismo frente a otras entidades que sí han logrado mejorar las condiciones salariales de su población. En términos prácticos, esto significa que, mientras en otros estados los ingresos avanzan, en Chihuahua permanecen estancados, reduciendo su competitividad y afectando el poder adquisitivo de los trabajadores.

El problema no se limita a una cifra mensual. El estancamiento salarial suele ser un indicador de fondo que revela limitaciones en la generación de valor económico, falta de crecimiento en sectores estratégicos o condiciones laborales que no permiten incrementos sostenidos en los ingresos. Este tipo de escenarios impacta directamente en la calidad de vida de la población.

Además, la pérdida de posiciones en el ranking nacional tiene implicaciones más amplias. Los salarios no solo reflejan el ingreso de los trabajadores, sino también la capacidad de una economía para atraer talento, retener inversión y generar desarrollo. Cuando un estado retrocede en este indicador, envía señales negativas sobre su entorno económico.

En este contexto, el gobierno estatal encabezado por el Partido Acción Nacional enfrenta cuestionamientos sobre su estrategia económica. La falta de crecimiento en los ingresos, combinada con la pérdida de competitividad, sugiere que las políticas implementadas no están generando los resultados esperados.

El impacto de esta situación también se traslada al consumo interno. Con salarios que no crecen, las familias enfrentan mayores dificultades para cubrir sus necesidades, lo que a su vez limita la actividad económica en distintos sectores. Este efecto en cadena refuerza un ciclo de bajo dinamismo que resulta difícil de revertir.

Lo ocurrido en Chihuahua no puede entenderse como un ajuste menor, sino como una señal de alerta. Bajo gobiernos del Partido Acción Nacional, el estancamiento salarial y la pérdida de posiciones reflejan una economía que no logra avanzar al ritmo necesario, dejando a los trabajadores en una posición cada vez más rezagada frente a otras entidades del país.