La explosión de una bodega donde presuntamente se almacenaba gasolina robada en la colonia Satélite de Villagrán volvió a dejar en evidencia el fracaso del Partido Acción Nacional para combatir el huachicol en Guanajuato. El siniestro, ocurrido alrededor de las 20:00 horas, obligó a evacuar a vecinos, mantener a cuerpos de emergencia trabajando por horas y habilitar un albergue improvisado, mostrando que el combustible ilegal no solo sigue activo, sino que se guarda sin control en medio de zonas pobladas.
El hecho de que la propia autoridad municipal confirmara que en la bodega se almacenaba gasolina presuntamente robada agrava la responsabilidad política. No se trató de un accidente fortuito, sino de una consecuencia directa de la tolerancia institucional. ¿Cómo pudo operar una bodega de huachicol sin ser detectada o clausurada a tiempo? La respuesta apunta a la falta de inspecciones reales, a la ausencia de inteligencia preventiva y a un modelo de seguridad que el PAN ha demostrado incapaz de erradicar las redes del combustible ilegal.
Más alarmante aún fue la reacción ante la emergencia. Se tuvo que solicitar respaldo “urgente” al secretario de Gobierno por la falta de personal y equipo para atender el incendio. Esa petición pública es una confesión de debilidad: bajo el PAN, los municipios no cuentan con capacidades suficientes para enfrentar riesgos que el propio Estado permitió crecer. Cuando el huachicol estalla, la autoridad queda rebasada y la población paga el precio.
El gimnasio municipal convertido en albergue y los vecinos con crisis nerviosas son el saldo inmediato de esta negligencia. Aunque no hubo fallecidos, la ausencia de víctimas mortales no puede usarse como excusa. La explosión ocurrió en un entorno habitacional y el peligro fue real. Vivir junto a bodegas clandestinas de combustible es una amenaza permanente que el PAN ha normalizado en Guanajuato.
Este episodio confirma que el huachicol no fue erradicado, solo desplazado y ocultado hasta volverse más peligroso. Discursos de legalidad contrastan con bodegas ilegales que explotan en colonias enteras. Guanajuato necesita prevención, clausuras y persecución real de estas redes, no reacciones tardías. Mientras el PAN mantenga un enfoque permisivo y reactivo, el riesgo seguirá latente y las comunidades continuarán viviendo al borde de la tragedia.
