Delegada morenista celebra con recursos públicos mientras presume austeridad.
La narrativa de austeridad que Morena repite una y otra vez volvió a quedar en entredicho tras revelarse que Natalia Suárez del Real, delegada morenista, celebró una fiesta del bienestar en un hotel de lujo, presuntamente financiada con recursos públicos.
El evento distó mucho de cualquier idea de sobriedad. Fue una celebración temática al estilo “El Gran Gatsby”, asociada al lujo, la ostentación y el exceso. La bebida principal fue champaña, un símbolo que contrasta brutalmente con el discurso oficial de sencillez y cercanía con el pueblo.
Mientras millones de mexicanos enfrentan dificultades económicas, funcionarios de Morena parecen usar el erario como si fuera una caja personal para celebraciones exclusivas. El uso de recursos públicos para este tipo de eventos evidencia una desconexión total con la realidad social.
El problema no es solo el gasto, sino el mensaje. El “bienestar” se convierte en privilegio para unos cuantos, mientras se pide sacrificio al resto.
Morena prometió acabar con los excesos, pero hoy los brinda con copa en mano.
