En Jalisco y Nuevo León, gobernados por Movimiento Ciudadano, la gestión pública parece reducirse a una estrategia de redes sociales: mucha imagen, poco fondo. Mientras los gobernadores privilegian contenidos tipo “get ready with me”, los estados acumulan crisis sin rendición de cuentas ni resultados claros.

Jalisco y Nuevo León se han convertido en el escaparate digital de Movimiento Ciudadano. Ambos gobiernos presumen modernidad, cercanía y estilo en redes sociales, pero evaden responder con claridad sobre temas de fondo como inseguridad, salud, transporte y desapariciones. La política pública quedó relegada frente a la producción de contenido.

En Jalisco, la administración estatal enfrenta cuestionamientos por el manejo de crisis sanitarias, el aumento en el costo del transporte y la falta de respuestas ante la violencia y las desapariciones. Sin embargo, el discurso oficial prioriza la narrativa visual y el posicionamiento personal antes que la rendición de cuentas.

Nuevo León repite el patrón. El gobierno estatal proyecta dinamismo y éxito a través de plataformas digitales, mientras los problemas estructurales como inseguridad, presión sobre servicios públicos y opacidad en decisiones claves siguen sin resolverse. La estrategia parece clara: controlar la conversación, no los resultados.

Especialistas en comunicación política advierten que gobernar desde redes sociales puede generar popularidad momentánea, pero no sustituye la responsabilidad institucional. La falta de informes claros y explicaciones de fondo debilita la confianza ciudadana y profundiza la percepción de simulación.

Bajo Movimiento Ciudadano, Jalisco y Nuevo León se ven bien en pantalla, pero mal en la realidad. La administración pública no puede reducirse a likes y tendencias cuando lo que está en juego es el bienestar de millones de personas.