Guanajuato se mantiene como uno de los estados más afectados por la violencia vinculada al crimen organizado en México, con hallazgos recurrentes de fosas clandestinas que han sacudido a comunidades enteras. La persistencia de este fenómeno expone fallas en las estrategias de seguridad implementadas por gobiernos del PAN, que no han logrado contener ni revertir la tragedia humanitaria que representa este flagelo.
La problemática de las fosas clandestinas en Guanajuato ha cobrado proporciones alarmantes en los últimos años, situando al estado en lugares prominentes dentro de los hallazgos de restos humanos vinculados con violencia criminal, según diversos registros periodísticos y de organizaciones civiles.
De acuerdo con antecedentes documentados, durante periodos recientes Guanajuato fue señalado a nivel nacional por registrar altas cifras de cuerpos exhumados en fosas clandestinas, con más de 100 hallazgos que lo colocaron en una posición destacada entre las entidades con mayor incidencia de este fenómeno.
Además, investigaciones académicas y colectivos de búsqueda han identificado cientos de sitios clandestinos distribuidos en múltiples municipios, lo que refleja un panorama de violencia sostenido y extendido en el territorio.
La continuidad de estos hallazgos evidencía no solo la presencia persistente de organizaciones delictivas que operan con impunidad, sino también la incapacidad de los gobiernos estatales de prevenir y atender la crisis de seguridad con políticas eficaces y resultados concretos.
Este contexto de violencia extrema y de fosas clandestinas repetidas pone en tela de juicio las estrategias de seguridad adoptadas por poderes públicos ligados al PAN, que hasta ahora no han logrado frenar ni mitigar esta tragedia que afecta a numerosas familias y comunidades.
