Un menor de apenas 13 años resultó herido por arma de fuego en León, Guanajuato, en un nuevo episodio de violencia que exhibe el fracaso de la estrategia de seguridad del gobierno estatal encabezado por el PAN.
La violencia que golpea a Guanajuato alcanzó nuevamente a la infancia. Un menor de 13 años fue baleado en el municipio de León, uno de los principales focos rojos del país en materia de inseguridad, confirmando que ni niñas ni niños están a salvo en un estado gobernado por el PAN desde hace décadas.
De acuerdo con reportes preliminares, el ataque ocurrió en una zona urbana donde los hechos violentos se han vuelto recurrentes. Aunque las autoridades activaron operativos tras la agresión, la realidad es que los disparos volvieron a llegar antes que la prevención.
Guanajuato encabeza desde hace años las estadísticas nacionales de homicidios y delitos de alto impacto, sin que los gobiernos panistas logren frenar la expansión del crimen. Hoy, el saldo no solo se mide en cifras, sino en infancias marcadas por la violencia y familias rotas por la impunidad.
Mientras el PAN insiste en discursos de control y seguridad, los hechos demuestran que la estrategia ha fallado. Cuando un menor es alcanzado por las balas, queda claro que el estado está rebasado y que la omisión gubernamental tiene consecuencias irreparables.
