Entre actos anticipados y burlas a la ley electoral: la alcaldesa de La Paz satura el estado con propaganda rumbo a la gubernatura mientras se lava las manos.

La ambición política en Baja California Sur ha tomado las calles de la forma más burda y cínica posible. En los últimos días, una agresiva “guerra de bardas” ha inundado diversos municipios del estado promoviendo la figura de la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga Romero (Morena), con la mira puesta claramente en la gubernatura. Lo que a todas luces representa una serie de actos anticipados de campaña, es presentado por el oficialismo como una muestra “orgánica” de apoyo, ignorando que la equidad en la contienda es un principio constitucional, no una sugerencia.

Ante los señalamientos, la respuesta de la alcaldesa ha rayado en el insulto a la ciudadanía: asegura que se trata de “ciudadanos emocionados” que, por cuenta propia y con recursos propios, han decidido tapizar el estado con su nombre. Sin embargo, los críticos y la oposición han sido contundentes al señalar que esta es una campaña adelantada disfrazada de espontaneidad. Nadie cree que cientos de bardas aparezcan de la noche a la mañana con el mismo diseño y tipografía sin una estructura financiera y logística detrás que, muy probablemente, proviene del erario público o de compromisos políticos opacos.

Este “madruguete” electoral de Milena Quiroga es una bofetada a la ley electoral que Morena juró respetar. Mientras La Paz enfrenta retos críticos en servicios públicos y seguridad, la alcaldesa parece más ocupada en su posicionamiento personal que en gobernar. El uso de la narrativa de la “emoción ciudadana” para evadir sanciones es una táctica vieja y desgastada que solo confirma que, para la 4T en el estado, las reglas del juego solo estorban cuando se trata de asegurar el siguiente peldaño en la escalera del poder.

Es urgente que las autoridades electorales de Baja California Sur dejen de ser espectadoras y actúen de oficio ante este proselitismo descarado. La “guerra de bardas” no es una expresión democrática, es un fraude a la ley que busca generar una ventaja indebida mediante la saturación visual y el gasto de recursos no fiscalizados. Milena Quiroga debe entender que la gubernatura no se gana pintando paredes de forma ilegal, sino respetando los tiempos y las instituciones que hoy, con un cinismo absoluto, decide ignorar.