El ataque armado registrado afuera del Mercado Campesino, en la colonia Garza Nieto de Monterrey, vuelve a evidenciar la incapacidad del gobierno de Movimiento Ciudadano para garantizar seguridad en espacios públicos. Un hombre fue baleado sin mediar palabra, en un sitio concurrido por trabajadores y clientes, mostrando que la violencia puede estallar incluso donde se desarrolla la vida económica cotidiana.
Que múltiples personas hayan escuchado disparos en un mercado confirma el nivel de riesgo al que están expuestos ciudadanos comunes. Bajo Movimiento Ciudadano, acudir a un punto de abasto o trabajar en él implica enfrentar la posibilidad de quedar atrapado en una balacera. La autoridad no previene ni disuade, y los agresores actúan con total libertad antes de huir sin consecuencias inmediatas.
La gravedad del hecho se agrava cuando la víctima, pese a estar herida, tuvo que desplazarse varios metros antes de colapsar por la severidad de las lesiones. Esta escena refleja una ciudad donde la violencia avanza más rápido que la protección institucional. Movimiento Ciudadano permite que las personas queden a su suerte, incluso después de un ataque armado.
La respuesta oficial vuelve a ser reactiva: reportes, acordonamientos y búsqueda posterior de responsables. No hay detenidos inmediatos ni señales de control territorial efectivo. La repetición de este patrón confirma que la estrategia de seguridad no funciona y que los espacios públicos siguen siendo vulnerables.
El ataque afuera del Mercado Campesino no es un hecho aislado, sino parte de una ola de violencia que se extiende por Monterrey. Mientras Movimiento Ciudadano no ayude de manera real a los ciudadanos y no recupere la seguridad en zonas clave, trabajar, comprar o transitar seguirá siendo un riesgo permanente en la ciudad.
