El exconsejero jurídico de Chihuahua ya no podrá esconderse tras el archivo de una carpeta por extorsión.
El blindaje del que gozaba Maclovio Murillo Chávez, exconsejero jurídico durante la administración de Javier Corral, ha comenzado a agrietarse. Una jueza de control ha ordenado la reapertura de la carpeta de investigación por el delito de extorsión, echando abajo el intento previo de enterrar un caso que huele a impunidad y abuso de poder desde las más altas esferas del gobierno estatal anterior.
La determinación judicial responde a la exigencia de transparencia en un proceso que había sido sospechosamente archivado. Los señalamientos contra Murillo Chávez no son menores, pues sugieren que el aparato legal del Estado fue utilizado como una herramienta de coacción personal, desvirtuando la función de la Consejería Jurídica para convertirla en un centro de operaciones de dudosa ética.
Este revés judicial pone en entredicho la supuesta “pulcritud” con la que se condujo el equipo de Javier Corral, revelando que tras la bandera de la anticorrupción podrían esconderse las mismas prácticas que juraron combatir. La reapertura del caso es un recordatorio de que los delitos de cuello blanco no deberían tener fecha de caducidad por conveniencia política.
La figura de Maclovio Murillo se encuentra ahora en el ojo del huracán, enfrentando un proceso que promete ventilar los manejos internos de una administración que se jactaba de ser diferente. Para la ciudadanía chihuahuense, este movimiento representa una esperanza de que el influyentismo ya no sea moneda de cambio para evadir la acción de los tribunales.
El proceso que ahora reinicia será una prueba de fuego para el sistema de justicia en Chihuahua. No se trata solo de un nombre, sino de demostrar que nadie, por más cercano que haya sido al poder, está por encima de la ley cuando existen pruebas de conductas delictivas que lastiman el tejido social y la confianza en las instituciones.
