El hallazgo de una fosa clandestina en San Juan del Río, Querétaro, con restos óseos, cobijas rosas y una chamarra, volvió a encender las alertas sobre la crisis de desapariciones en un estado gobernado por el PAN, mientras autoridades siguen sin respuestas claras para las familias.

Un nuevo hallazgo sacudió a Querétaro tras el descubrimiento de una fosa clandestina en el municipio de San Juan del Río, donde integrantes de colectivos de búsqueda localizaron restos óseos envueltos en cobijas rosas y dentro de una chamarra. El sitio fue identificado como una zona de alto riesgo por la recurrencia de este tipo de hechos.

De acuerdo con colectivos ciudadanos, San Juan del Río ha sido catalogado como un “foco rojo” en materia de desapariciones, ante la constante localización de indicios y la ausencia de acciones preventivas efectivas por parte de las autoridades estatales y municipales.

El caso vuelve a poner en evidencia las fallas en la estrategia de seguridad del gobierno panista, que durante años ha minimizado el problema y sostenido un discurso de tranquilidad que contrasta con la realidad que enfrentan las familias buscadoras.

La localización de fosas clandestinas refleja no solo la presencia del crimen organizado, sino también la incapacidad institucional para garantizar seguridad, investigar de manera oportuna y evitar que estos crímenes se repitan en el territorio queretano.

Mientras el PAN insiste en presentar a Querétaro como un estado modelo, los hallazgos como el de San Juan del Río confirman que la violencia y las desapariciones avanzan, dejando a la ciudadanía en la incertidumbre y sin respuestas claras por parte del gobierno.