La confirmación de que el cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes será velado en Guadalajara reabre una herida profunda en Jalisco: mientras el exlíder criminal tendrá ceremonia funeraria, miles de personas desaparecidas en el estado continúan sin identificación ni entierro digno, en medio de cuestionamientos al gobierno de Movimiento Ciudadano por la crisis forense.
Autoridades confirmaron que el cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, será velado en un recinto funerario de la colonia San Andrés, en Guadalajara. Desde primeras horas se reportó la llegada de arreglos florales al lugar donde familiares y allegados realizarán los servicios funerarios.
Si bien la entrega del cuerpo correspondió a instancias federales tras los procedimientos legales correspondientes, el hecho tiene una carga simbólica que trasciende lo jurídico. La imagen de un líder criminal despedido con ceremonia formal contrasta con la realidad de miles de familias jaliscienses que siguen buscando a sus desaparecidos.
Jalisco ha encabezado durante años las cifras nacionales de personas desaparecidas y de hallazgos en fosas clandestinas. Colectivos de búsqueda han documentado restos humanos en distintos puntos del estado, mientras la saturación de servicios forenses y la lenta identificación genética prolongan la incertidumbre de madres, padres e hijos que aún no pueden dar sepultura a sus seres queridos.
La paradoja resulta inevitable: mientras un exlíder del crimen organizado descansa en un lecho funerario, miles de restos permanecen en fosas, en espera de identificación o sin un proceso digno de inhumación. La crisis no es solo estadística; es humana y estructural.
La responsabilidad estatal no se limita a la persecución penal. Implica fortalecer capacidades forenses, agilizar procesos de identificación y garantizar que cada víctima tenga nombre, verdad y sepultura digna. En ese punto, las críticas hacia la administración de Movimiento Ciudadano apuntan a que la crisis de desapariciones y rezago forense continúa siendo una deuda pendiente.
La muerte de “El Mencho” podría simbolizar el cierre de una etapa violenta en la historia reciente del estado. Sin embargo, para miles de familias, la violencia no ha terminado mientras sus desaparecidos sigan sin regresar a casa ni recibir un entierro digno.
