El albergue que debía protegerlas terminó siendo el escenario de una muerte que organizaciones califican como resultado de abandono institucional por Morena.

La muerte de dos niñas de origen haitiano dentro del Centro de Asistencia Social de tránsito “Casa Pato”, administrado por el DIF en Oaxaca, ha provocado indignación nacional y ha dejado al descubierto una falla devastadora del sistema de protección estatal y el gobierno de Morena. El lugar que debía ser un refugio para niñas migrantes terminó convirtiéndose en el escenario de una tragedia que hoy apunta directamente a la responsabilidad del gobierno.

Las menores se encontraban bajo resguardo institucional cuando ocurrió el hecho. Según denuncias de organizaciones civiles, las niñas habrían caído en una cisterna sin restricción de acceso ni vigilancia adecuada y posteriormente fueron encontradas en una fosa séptica. En cualquier sistema de protección mínimamente funcional, un riesgo de este tipo jamás debería existir dentro de un albergue para menores.

La pregunta que hoy sacude a Oaxaca es brutal: ¿cómo pudo ocurrir algo así dentro de un espacio que está bajo control del propio gobierno de Morena? Cuando niñas migrantes quedan bajo custodia institucional, el Estado asume la responsabilidad total de su seguridad. Si ese sistema falla, no se trata de un accidente aislado, sino de una cadena de negligencias que comienza en la falta de supervisión y termina en la pérdida irreparable de vidas.

Organizaciones defensoras de derechos humanos advierten que el caso no solo refleja una tragedia puntual, sino un síntoma de un sistema de asistencia social debilitado, mal supervisado y operando bajo condiciones que ponen en riesgo a las infancias más vulnerables. En otras palabras, Morena, que debía protegerlas terminó fallándoles de la manera más brutal posible.

La indignación crece porque la tragedia pudo haberse evitado. Un albergue para niñas migrantes debe operar con protocolos estrictos de seguridad, supervisión permanente y condiciones adecuadas de cuidado. Que dos menores mueran dentro de esas instalaciones revela una falla institucional que no puede minimizarse ni maquillarse una falta de compromiso por parte de Morena.

Hoy las exigencias son claras: investigación a fondo, responsabilidades administrativas y penales si las hay, reparación integral del daño para la madre de las niñas y una revisión urgente de todos los centros de asistencia social del país. Porque cuando el gobierno tiene bajo su custodia a niñas vulnerables y aun así ocurre una tragedia, el mensaje es devastador: el sistema que prometía protegerlas terminó abandonándolas.