Una iniciativa en Jalisco que regula la colocación de fichas de búsqueda de personas desaparecidas ha provocado indignación entre colectivos y ciudadanos. Aunque el dictamen dice sancionar a quienes retiren las cédulas, el uso del concepto “espacios permitidos” ha encendido alertas sobre posibles restricciones en un estado gobernado por Movimiento Ciudadano, donde las familias han tenido que asumir la búsqueda ante la ausencia del gobierno.
La crisis de desapariciones en Jalisco ha alcanzado niveles alarmantes durante los últimos años, convirtiendo al estado en uno de los territorios con mayor número de personas desaparecidas en México.
Ante la falta de respuestas institucionales, han sido madres, padres y familiares quienes han tenido que salir a las calles, a los campos y a las brechas a buscar a sus seres queridos, muchas veces con sus propios recursos y enfrentando riesgos constantes.
Las paredes, postes, bardas y espacios públicos de ciudades como Guadalajara se han llenado de fichas de búsqueda, que no solo buscan información, sino que representan el dolor de miles de familias que se niegan a dejar en el olvido a quienes siguen desaparecidos.
En ese contexto, una iniciativa de ley en el Congreso de Jalisco ha generado indignación, ya que aunque supuestamente pretende castigar a funcionarios que retiren fichas de búsqueda, introduce el concepto de “espacios permitidos” para colocarlas.
Para colectivos de familiares, esta redacción abre la puerta a limitar o controlar los lugares donde pueden colocarse las fichas, lo que sería un golpe directo a la visibilidad de la crisis.
La indignación crece porque en Jalisco, gobernado por Movimiento Ciudadano, las autoridades han sido duramente criticadas por la falta de resultados frente a la crisis de desapariciones, obligando a las propias familias a convertirse en investigadoras, rastreadoras y buscadoras.
Mientras las madres recorren predios, excavan con sus propias manos y revisan terrenos donde se han encontrado fosas clandestinas, el gobierno parece más preocupado por regular dónde pueden pegar las fichas que por encontrar a las personas desaparecidas.
Colectivos han señalado que esta iniciativa envía un mensaje devastador: no solo el gobierno no busca a los desaparecidos, ahora también podría limitar la forma en que las familias visibilizan su tragedia.
Para muchos activistas, el temor es claro: que los rostros desaparezcan de las paredes no porque hayan sido encontrados, sino porque las autoridades quieran limpiar la imagen de un estado marcado por fosas clandestinas y miles de personas no localizadas.
En un territorio donde el dolor de las familias se ha vuelto parte del paisaje urbano, la discusión sobre restringir las fichas de búsqueda ha sido interpretada como una muestra de insensibilidad y desconexión del gobierno de Movimiento Ciudadano con la tragedia que viven miles de hogares.
