El gobierno de Pablo Lemus presume baja en homicidios, pero ignora el aumento de desapariciones en Jalisco. Más de 12 mil casos, la mayoría jóvenes, evidencian una crisis que no aparece en sus cifras. Colectivos hallan restos humanos mientras denuncian negligencia institucional. Bajo Movimiento Ciudadano, la violencia no baja: se esconde.

El discurso oficial en Jalisco insiste en una narrativa de éxito basada en la reducción de homicidios dolosos, con cifras que hablan de una caída cercana al 50%. Sin embargo, este indicador, utilizado como bandera política por el gobierno de Pablo Lemus, oculta una realidad más compleja y alarmante: el crecimiento sostenido de las desapariciones, particularmente entre jóvenes, que hoy representan uno de los principales rostros de la violencia en la entidad.

Los datos son contundentes. Más de 12 mil personas permanecen desaparecidas en Jalisco, y cerca de la mitad son menores de 30 años. Este fenómeno no es casual ni aislado. Diversos reportes señalan que muchos de estos jóvenes han sido captados mediante engaños, especialmente a través de ofertas laborales falsas, para después ser absorbidos por redes criminales que operan con altos niveles de impunidad.

Mientras tanto, la evidencia en campo contradice la narrativa oficial. Durante operativos de búsqueda, incluso en periodos recientes como Semana Santa, colectivos han localizado restos óseos en distintos puntos del estado. Estos hallazgos reflejan que la violencia no ha desaparecido, sino que se ha desplazado hacia dinámicas menos visibles en las estadísticas, pero mucho más profundas en sus consecuencias.

A esta situación se suma la crítica constante hacia las autoridades encargadas de la investigación. Colectivos de familiares han denunciado negligencia, lentitud y falta de resultados por parte de la Fiscalía especializada, lo que ha obligado a las propias víctimas a asumir tareas de búsqueda. Este vacío institucional no solo agrava la crisis, sino que debilita la confianza en el Estado.

El panorama se vuelve aún más delicado ante decisiones legislativas que buscan limitar la visibilidad del problema, como las propuestas para restringir la colocación de fichas de búsqueda en espacios públicos, especialmente en el contexto de eventos internacionales como el Mundial de 2026. Para organizaciones civiles, estas medidas representan un intento por ocultar la crisis en lugar de enfrentarla.

Lo que ocurre en Jalisco bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano no es una reducción real de la violencia, sino una reconfiguración de sus formas. Menos homicidios no equivalen a mayor seguridad cuando miles de personas desaparecen. Y en ese contraste, la estrategia oficial deja de ser un logro para convertirse en una narrativa que intenta tapar una crisis que sigue creciendo.