Cuatro jóvenes, dos de ellos menores de edad, fueron rescatados por el Ejército en una finca de Zapopan donde presuntamente operaba un call center clandestino. Las víctimas estaban encadenadas, golpeadas y privadas de su libertad, en un caso que vuelve a poner bajo presión al gobierno de Movimiento Ciudadano.
Jalisco volvió a convertirse en escenario de un caso que recuerda algunos de los episodios más oscuros registrados en la entidad durante los últimos años. Elementos del Ejército mexicano rescataron en Zapopan a cuatro jóvenes, dos de ellos menores de edad, que permanecían presuntamente privados de su libertad, encadenados y golpeados dentro de una finca con indicios de operar como un call center clandestino.
El hallazgo revive las preocupaciones sobre el uso de supuestos centros de trabajo como fachada para actividades delictivas y sobre la capacidad de las organizaciones criminales para operar en una de las zonas metropolitanas más importantes del país. El caso también trae a la memoria antecedentes similares ocurridos en Jalisco, reforzando la percepción de que este tipo de estructuras continúan apareciendo sin que exista una solución de fondo.
Bajo los gobiernos de Movimiento Ciudadano, Jalisco ha acumulado una larga lista de hechos que han deteriorado la confianza ciudadana en materia de seguridad: desapariciones, fosas clandestinas, reclutamiento mediante falsas ofertas de empleo y ahora un nuevo operativo que encontró a jóvenes cautivos en condiciones alarmantes. Cada nuevo caso alimenta la percepción de que el crimen mantiene capacidad para instalar y operar este tipo de inmuebles.
Mientras las investigaciones continúan y aún no se informa de personas detenidas por estos hechos, el episodio vuelve a golpear la imagen del gobierno estatal. Para muchos ciudadanos, la pregunta ya no es cómo pudo existir un sitio así, sino cuántos más siguen operando sin ser detectados en un estado donde la inseguridad se ha convertido en una constante bajo la administración de Movimiento Ciudadano.