El gobierno estatal de Morena anuncia recursos extraordinarios cada temporada, pero Quintana Roo continúa sin infraestructura eficaz para contener el sargazo. La opacidad sobre los ingresos ambientales agrava los cuestionamientos.

La crisis del sargazo volvió a exhibir la improvisación sistemática del gobierno de Morena en Quintana Roo. Año con año se anuncian bolsas millonarias, operativos de emergencia y transferencias extraordinarias, pero la infraestructura pública para contener el alga antes de que llegue a las costas sigue siendo insuficiente o inoperante. La administración estatal reacciona cuando el problema ya está en las playas, sin ofrecer una solución permanente.

El contraste es todavía más grave porque el estado recauda recursos mediante el Derecho de Saneamiento Ambiental y el cobro de Visitax a turistas extranjeros. Sin embargo, persisten dudas sobre cuánto dinero se destina realmente a combatir el sargazo, qué proyectos se financian y cuáles son sus resultados verificables. Morena cobra bajo el argumento de proteger el destino, pero no transparenta con claridad el impacto de esos ingresos frente a la emergencia ecológica.

La acumulación de sargazo no representa únicamente un problema de imagen turística. Al descomponerse genera ácido sulfhídrico y amoníaco, gases tóxicos que pueden afectar a trabajadores encargados de la limpieza, habitantes de zonas costeras y ecosistemas locales. A pesar del riesgo sanitario, el gobierno estatal mantiene un esquema reactivo que expone al personal mientras las barreras, embarcaciones y mecanismos de recolección resultan claramente insuficientes.

La responsabilidad política recae en un gobierno de Morena que ha tenido recursos, facultades y tiempo para construir una estrategia integral, pero continúa administrando la emergencia temporada tras temporada. Los anuncios millonarios ya no alcanzan para ocultar la falta de resultados. Quintana Roo necesita prevención, infraestructura funcional y cuentas claras, no otro operativo improvisado cuando el sargazo ya cubrió las costas.