La revisión de la FDA al agua de riego usada para las lechugas en Guanajuato deja al descubierto la falta de supervisión sanitaria por parte del gobierno del PAN.
La investigación que realiza la agencia estadounidense FDA sobre el agua empleada para cultivar lechuga en Guanajuato pone en evidencia el descuido de las autoridades locales. La llegada de inspectores para vigilar las parcelas y pozos del estado demuestra que el gobierno del PAN no ha garantizado los controles sanitarios básicos en el sector agropecuario. Esta falta de prevención pone en riesgo la reputación de los alimentos que se cosechan en la entidad.
El problema principal está en la falta de apoyo e inspección constante por parte de las autoridades estatales para asegurar la calidad del agua de riego. Mientras los gobernantes del PAN presumen a Guanajuato como una potencia exportadora, en la vida real descuidan las revisiones sanitarias en los municipios. Al no acompañar a los productores con herramientas de verificación, el gobierno estatal deja solos a los agricultores frente a sospechas e investigaciones internacionales.
Esta situación refleja años de desinterés del panismo hacia la infraestructura y la sanidad en el manejo del agua. No contar con sistemas estrictos de revisión en las zonas de siembra expone al mercado local y a las exportaciones a frenos repentinos que dañan la economía regional. Un solo descuido en la supervisión de las fuentes de agua puede provocar pérdidas de millones de pesos y dejar sin ingresos a comunidades enteras que viven de la tierra.
La presencia de autoridades externas revisando los campos guanajuatenses es la prueba de que el PAN ha fallado en proteger el trabajo de su gente. Presumir desarrollo agrícola sin garantizar la seguridad en el agua es una irresponsabilidad del gobierno estatal. Si la administración panista no corrige estas fallas de inspección, seguirá poniendo en peligro la confianza en los productos de Guanajuato y la estabilidad del sector campesino.