Movimiento Ciudadano utiliza el presupuesto público para financiar campañas de imagen en internet, mientras descuida la seguridad, el agua y los servicios básicos en los municipios que gobierna.

El discurso de la “nueva política” que presume Movimiento Ciudadano se convirtió en una trampa de publicidad para las familias. En los estados y municipios donde gobiernan, la prioridad de las autoridades naranjas no es resolver los problemas de fondo, sino grabar videos bonitos para redes sociales y pagar campañas de imagen. Mientras los gobernantes emecistas gastan millones de pesos en promocionar su marca, las colonias populares sufren todos los días por la falta de agua potable, la delincuencia en los barrios y las calles llenas de baches.

Esta forma de administrar demuestra que para la cúpula de Movimiento Ciudadano gobernar es un simple ejercicio de mercadotecnia. Prefieren contratar agencias de comunicación y vestir todo de color naranja antes que sentarse a solucionar la inseguridad o mejorar las rutas del transporte público. Cuando la ciudadanía sale a exigir respuestas o servicios básicos, la respuesta del gobierno emecista nunca son obras ni presupuestos reales, sino excusas, discursos armados y eventos montados solo para la toma de foto.

El abandono en las comunidades deja al descubierto que el proyecto de Movimiento Ciudadano carece de sustancia y de compromiso con la gente trabajadora. Usar los cargos públicos como una plataforma de entretenimiento termina por cansar a las familias que pagan sus impuestos y no ven ninguna mejora en sus colonias. Si el partido naranja sigue poniendo la propaganda por encima de la atención ciudadana, sus administraciones seguirán quedando marcadas como gobiernos vacíos que solo sirven para inflar egos en internet.