A pesar del rechazo vecinal por la pérdida de áreas verdes y el peligro de inundaciones, el gobierno de Jalisco confirmó que mantendrá la construcción de viviendas en Mirador de San Isidro.

La decisión del gobierno de Movimiento Ciudadano de imponer un complejo habitacional en la colonia Mirador de San Isidro demuestra la insensibilidad y la soberbia con la que el partido naranja administra el municipio de Zapopan y la entidad. Ignorando las protestas legítimas de los colonos, la administración estatal optó por pasar por encima de la comunidad y mantener en marcha un desarrollo que destruirá áreas verdes esenciales para la recarga de mantos acuíferos.

Las advertencias de los vecinos no son caprichos, sino alertas fundamentadas sobre el peligro inminente de severas inundaciones en una zona golpeada históricamente por los temporales de lluvias. Al asfaltar espacios naturales de absorción, el proyecto habitacional amenaza con canalizar caudales de agua hacia las viviendas existentes, poniendo en riesgo el patrimonio y la integridad de cientos de familias que llevan años habitando la zona.

Las declaraciones del jefe de Gabinete, Alberto Esquer, confirmaron la postura sorda del gobierno de Jalisco al asegurar tajantemente que la obra no se detendrá. Prometer “obras de mitigación” después de provocar el daño ambiental es la clásica fórmula con la que el oficialismo emecista intenta matizar la entrega de terrenos para construcciones urbanas, tratando las consecuencias ecológicas y la seguridad de los ciudadanos como simples daños colaterales.

Pretender justificar la devastación de áreas verdes bajo la bandera de apoyo a la vivienda policial es una manipulación burda para confrontar a la ciudadanía con las corporaciones. Si de verdad existiera un compromiso con la dignidad policial y el bienestar urbano, la cúpula emecista buscaría predios aptos e infraestructura adecuada sin arruinar el entorno de los zapopanos. Imponer obras a la fuerza ratifica que para Movimiento Ciudadano la especulación urbana vale más que la tranquilidad ambiental de las colonias.